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Una invitación a disfrutar de lo intangible

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Cierra el maldito libro

Rut Treviño*

¿Se han topado con la sensación de querer gritarle a la nada todas esas cosas que por tanto tiempo han guardado? Gritarle a un fantasma, a algo inexistente, a algo que llena tus vacíos, pero a su vez deja muchos huecos más que no sabes cómo llenar y, sin pensarlo, ya están llenos, porque son parte de nosotros. Así es nuestra memoria, así son nuestros recuerdos.

Una sensación parecida es la que se experimenta al leer esta gran obra de Adán Echeverría que tengo el honor de presentarles.

Un paseo por los sentimientos más profundos, por pasillos de un hogar construido con esfuerzo a través de los años: la vida.

Cada página del libro es un aire de melancolía, melancolía que no es solo aquella que se asemeja a tristeza, sino también la que suele recordarnos el gran valor que tiene estar vivo, compartir la vida con quienes se cruzan en nuestro camino, pegando cada bloque que construye nuestro hogar.

Vivir el paso del tiempo con subidas y bajadas, a veces incluso tendiendo de un hilo hacia la locura, pero siempre llenando la memoria de inspiración.

El autor nos abre las puertas a su alma, a las profundidades de una mente en la que se almacenan memorias que dan como fruto poemas con sabor a hogar, acompañados de un manojo de sentimientos que engloban lamento, fortuna, deseo.

No hay poema que no se apodere de lo más íntimo del sentir que un lector puede experimentar conforme avanza la lectura. Toca cada fibra del corazón, mostrando la dualidad que puede haber en la vida y en las relaciones con quienes nos van acompañando en el camino, sin miedo a la monotonía, sino invitando a disfrutar de los recuerdos, de lo intangible que a su vez es gigantesco, como el amor o el simple hecho de estar vivo.

Cito dos fragmentos de dos poemas entre los cuales no pude decidir mi favorito, porque ambos engloban mi parte favorita del libro y su esencia.

«Tírame

ponme una colcha encima golpea mi carne

llénala de gatos si quieres atáscala de gritos

de órdenes y barbitúricos ¿para qué no ser feliz?”

de Hay una flor detrás de la ventana.

El fragmento habla por sí solo, es una invitación a ser feliz, a disfrutar de la pasión acompañados quizá de nuestra «Larissa» que puede ser un todo, la cordura, el amor de nuestra vida, lo inquietante, a la vez que nos tranquiliza. En momentos donde todo parece un manicomio, siempre hay un lugar seguro que nos mantiene cuerdos.

«Nademos pues sueño vital

corramos

brinquemos hacia el mar desde ese muelle viejo

raspemos el moho de los días

a llenarnos de sueños la barriga

de cantos el cabello

de estrellas el silencio»

de En este sofá cama te pienso.

Este poema me despertó muchas cosas inexplicables al leerlo; resume el amor fraterno de un padre y la inocencia tierna de un niño, la combinación perfecta que demuestra la riqueza de la vida, que el amor va más allá de lo que a veces conocemos.

Las cosas que parecen simples, en realidad son las que das sentido a la hermosura de la vida.

En fin, si tienen la oportunidad de leer el libro, no la desaprovechen. Sin duda es de las obras más profundas que me ha tocado leer.

 

Echeverría. A. 2023.

Cierra el maldito libro. Poemario.

Cisnegro. Lectores del alto riesgo.

México. 68 pp.

 

 

* Rut Treviño. 2002. Radicada en Matamoros, Tamaulipas. Estudiante de la carrera de Psicología en la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Narradora y poeta. Ha publicado en revistas digitales como “delatripa”, “nudo gordiano” entre otras.

 

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